Gingivitis o periodontitis: cómo saber qué problema tienes

Te sangran las encías al cepillarte, las notas algo hinchadas o tienes la sensación de que un diente ya no está tan firme como antes. La duda es lógica: ¿es gingivitis o periodontitis? Las dos son formas de enfermedad de las encías y comparten algunos síntomas, pero no tienen la misma gravedad ni el mismo tratamiento.

En este artículo te explicamos en qué se diferencian, qué señales suelen acompañar a cada una, si una gingivitis puede convertirse en periodontitis y qué ocurre cuando esta no se trata. También verás cómo hacemos el diagnóstico en consulta, porque hay algo que conviene tener claro desde el principio: los síntomas orientan, pero solo una exploración periodontal permite saber con seguridad en qué situación están tus encías.

Gingivitis y periodontitis no son lo mismo

Alrededor de cada diente hay un conjunto de tejidos que lo mantienen en su sitio. Se llama periodonto y está formado por la encía, el ligamento periodontal, el cemento que recubre la raíz y el hueso alveolar. La diferencia entre gingivitis y periodontitis está, precisamente, en hasta dónde llega el daño dentro de esa estructura.

La gingivitis es una inflamación de la encía provocada, en la gran mayoría de los casos, por la placa bacteriana que se acumula en el borde de la encía. La inflamación se queda en la parte superficial: los tejidos que sujetan el diente siguen intactos. Por eso, cuando se elimina la placa y se mantiene una buena higiene, la encía puede volver a su estado sano.

La periodontitis va un paso más allá. La inflamación ya no se limita a la encía, sino que destruye el ligamento y el hueso que sostienen el diente. A esa destrucción se le llama pérdida de inserción, y es lo que define la enfermedad. El tejido perdido no se recupera por sí solo, así que el objetivo del tratamiento pasa a ser detener el avance y mantener la enfermedad controlada.

Dicho de forma sencilla: la gingivitis afecta principalmente a la encía y puede ser reversible; la periodontitis afecta además a los tejidos que sostienen el diente y puede provocar pérdida de soporte periodontal.

Existe un matiz que muchas personas desconocen: alguien que ya tuvo periodontitis y la tiene controlada puede volver a presentar gingivitis. En ese caso la encía se inflama de nuevo, pero sobre un soporte que ya se redujo en el pasado. Es una de las razones por las que el diagnóstico siempre debe hacerse en consulta.

Cómo saber si tengo gingivitis o periodontitis

Esta es la pregunta que más nos hacen, y la respuesta honesta es que no se puede saber con certeza mirándose al espejo. La diferencia principal, la pérdida de hueso y de inserción, ocurre por debajo de la encía y no se ve a simple vista. Además, la periodontitis suele avanzar sin dolor durante años.

Aun así, hay señales que ayudan a orientarse:

  • Si solo notas sangrado, enrojecimiento o inflamación, sin otros cambios, el cuadro es compatible con una gingivitis. Pero ojo: estos mismos síntomas también aparecen en la periodontitis.
  • Si además notas que las encías se han retirado, que los dientes parecen más largos, que se mueven o que se han separado, es más probable que el problema haya afectado ya a los tejidos de soporte.
  • Si tienes mal aliento o mal sabor de boca que no desaparece a pesar de cepillarte bien, conviene revisarlo, porque puede estar relacionado con bolsas periodontales.

Hay factores que aumentan las probabilidades de que exista periodontitis: el tabaco, la diabetes mal controlada, antecedentes familiares de pérdida de dientes por problemas de encías o llevar mucho tiempo sin revisiones. En fumadores, además, el tabaco puede reducir el sangrado y enmascarar la inflamación, de modo que la ausencia de sangrado no siempre significa que las encías estén sanas.

Estas pistas no sustituyen un diagnóstico profesional. Sirven para decidir cuándo pedir cita, no para concluir qué enfermedad tienes.

Síntomas habituales de la gingivitis

La gingivitis suele dar señales visibles, aunque muchas veces son tan leves que se pasan por alto porque no duelen. Las más frecuentes son:

  • Sangrado de encías al cepillarte, al usar el hilo dental o incluso al morder alimentos duros.
  • Encías rojas o más oscuras de lo habitual, en lugar de su tono rosado y firme.
  • Inflamación: la encía se ve más abultada, brillante o redondeada en los espacios entre dientes.
  • Sensibilidad o ligera molestia al tocar la zona.
  • Mal aliento, relacionado con la acumulación de placa.

La causa principal es la placa bacteriana. Si no se retira a diario, se mineraliza y se convierte en sarro, que ya no sale con el cepillo y favorece que la inflamación persista. Si quieres profundizar en por qué se forma y cómo evitarlo, tienes más información en nuestro artículo sobre qué es el sarro dental y cómo prevenirlo.

Síntomas que pueden indicar periodontitis

La periodontitis puede presentar los mismos síntomas que la gingivitis y, además, otros que reflejan la pérdida de soporte del diente:

  • Encías retraídas: la encía se desplaza hacia la raíz y deja parte de ella al descubierto.
  • Sensación de dientes más largos, consecuencia directa de esa retracción.
  • Sensibilidad al frío en zonas donde la raíz ha quedado expuesta.
  • Bolsas periodontales: el espacio entre la encía y el diente se hace más profundo y acumula bacterias. No se ven, pero se detectan en la exploración.
  • Movilidad dental: uno o varios dientes se notan flojos.
  • Separación progresiva de los dientes o aparición de espacios que antes no existían, sobre todo en la zona delantera.
  • Cambios en la forma de morder o molestias al masticar.
  • Supuración: en algunos casos puede salir pus de la encía al presionarla, o formarse un absceso periodontal.
  • Halitosis persistente o mal sabor de boca constante.

La pérdida ósea, que es el rasgo más característico, no produce síntomas propios en sus fases iniciales. Solo se aprecia mediante el sondaje y las radiografías. Si tu principal preocupación es la retracción, puedes ampliar información en nuestro artículo sobre las encías retraídas y sus causas, ya que no todas las recesiones se deben a una periodontitis.

Diferencias entre gingivitis y periodontitis

AspectoGingivitisPeriodontitis
Tejidos afectadosEncíaEncía, ligamento periodontal, cemento y hueso alveolar
InflamaciónPresente, superficialPresente, se extiende en profundidad
SangradoFrecuente (puede estar enmascarado en fumadores)Frecuente, también desde el fondo de las bolsas
Bolsas periodontalesNo hay pérdida de inserciónSí, con pérdida de inserción
Pérdida de huesoNoSí, en distinto grado según el caso
Movilidad dentalNoPuede aparecer en fases avanzadas
ReversibilidadReversible con tratamiento e higiene adecuadosEl tejido perdido no se recupera por sí solo; la enfermedad se puede controlar
GravedadLeveDe leve a grave, con riesgo de pérdida de dientes
TratamientoHigiene profesional y mejora de la higiene en casaTratamiento periodontal y mantenimiento de por vida

¿Puede una gingivitis convertirse en periodontitis?

Sí, puede ocurrir, pero no es inevitable. Toda periodontitis empieza con una gingivitis, pero no toda gingivitis termina en periodontitis. Hay personas que conviven con encías inflamadas durante años sin llegar a perder soporte, y otras en las que la enfermedad avanza con más rapidez.

Lo que marca la diferencia es la combinación entre las bacterias de la placa y la respuesta de cada organismo. En personas más susceptibles, la inflamación mantenida acaba dañando los tejidos profundos. Algunos factores que favorecen esa evolución son:

  • El tabaco, uno de los factores de riesgo más relevantes.
  • La diabetes, especialmente si no está bien controlada.
  • La predisposición genética.
  • El estrés y algunos cambios hormonales.
  • Una higiene deficiente mantenida en el tiempo.

No existe un plazo fijo para que una gingivitis evolucione. Por eso lo sensato es no esperar: tratar la gingivitis es la forma más eficaz de prevenir la periodontitis.

¿La periodontitis tiene cura?

Depende de lo que entendamos por «cura». Conviene diferenciar dos cosas:

Controlar la enfermedad sí es posible. Con un tratamiento adecuado y un buen mantenimiento, la inflamación se puede eliminar, las bolsas pueden reducirse y la progresión puede detenerse. Muchas personas con periodontitis conservan sus dientes durante décadas gracias a ello.

Recuperar todo el tejido perdido, en general, no. El hueso y la inserción que se han destruido no vuelven a formarse de manera espontánea. En casos concretos existen técnicas quirúrgicas que permiten regenerar parte del soporte, pero su indicación depende de cada situación y no siempre son posibles.

Por eso la periodontitis se considera una enfermedad crónica: una vez tratada, necesita revisiones periódicas para que no vuelva a activarse.

Qué ocurre si no se trata una periodontitis

Cuando la periodontitis no se trata, la pérdida de soporte suele seguir avanzando, aunque el ritmo varía mucho de una persona a otra. Con el tiempo pueden aparecer:

  • Mayor retracción de las encías y más sensibilidad.
  • Bolsas cada vez más profundas y difíciles de limpiar.
  • Movilidad y desplazamiento de los dientes.
  • Abscesos periodontales.
  • Dificultad para masticar con comodidad.
  • Pérdida de uno o varios dientes en las fases más avanzadas.

Además, la investigación ha encontrado asociaciones entre la periodontitis y algunas enfermedades generales, como la diabetes o las enfermedades cardiovasculares. En el caso de la diabetes, la relación funciona en ambos sentidos: el mal control glucémico favorece la periodontitis y la inflamación periodontal puede dificultar ese control.

¿Cuándo debería acudir al dentista?

Te recomendamos pedir una valoración si notas cualquiera de estas señales:

  • Tus encías sangran con frecuencia, aunque no te duela.
  • Las encías están rojas, hinchadas o sensibles durante más de unos días.
  • Tienes mal aliento que no mejora con la higiene.
  • Notas los dientes más largos o ves parte de la raíz.
  • Algún diente se mueve o ha cambiado de posición.
  • Han aparecido espacios nuevos entre los dientes.
  • Sale pus de la encía o notas un bulto en ella.
  • Tienes diabetes, fumas o hay antecedentes de periodontitis en tu familia y hace tiempo que no te revisas las encías.
  • Llevas implantes: las encías que los rodean también pueden inflamarse, un problema que explicamos en nuestro artículo sobre la periimplantitis.

Si el sangrado es tu síntoma principal y quieres conocer otras posibles causas, te puede interesar nuestro artículo sobre las causas y soluciones del sangrado de encías.

Cómo diagnosticamos la gingivitis y la periodontitis

El diagnóstico se basa en una exploración periodontal completa. Es sencilla, se hace en consulta y nos permite saber si hay inflamación, si existe pérdida de soporte y cuánta.

Exploración de las encías

Observamos el color, la forma, la textura y el contorno de las encías, y localizamos zonas con placa o sarro, tanto por encima como por debajo del margen de la encía.

Sondaje periodontal y medición de bolsas

Con una sonda periodontal, un instrumento fino y milimetrado, medimos con suavidad la profundidad del surco que hay entre la encía y cada diente. En una encía sana ese surco es poco profundo. Cuando la sonda penetra más de lo normal y existe pérdida de inserción, hablamos de bolsa periodontal. Registramos estos valores en un periodontograma, una especie de mapa de tus encías que sirve para planificar el tratamiento y comparar la evolución en revisiones posteriores.

Evaluación del sangrado

Durante el sondaje comprobamos qué zonas sangran. El sangrado es un indicador de inflamación activa y ayuda a valorar tanto la gingivitis como la actividad de una periodontitis.

Movilidad dental

Valoramos si algún diente se mueve más de lo esperable y en qué grado, así como si existe afectación en las zonas donde se dividen las raíces de las muelas.

Radiografías y valoración del hueso

Cuando son necesarias, las radiografías nos permiten ver el nivel del hueso que sostiene cada diente y el patrón de pérdida ósea. Con toda esta información podemos diferenciar una gingivitis de una periodontitis y, si hay periodontitis, determinar su estadio (su gravedad y complejidad) y su grado (el riesgo de progresión), tal como establece la clasificación periodontal internacional vigente.

Tratamiento de la gingivitis

El tratamiento de la gingivitis busca eliminar la causa de la inflamación y evitar que vuelva. En general incluye:

  • Higiene dental profesional para retirar la placa y el sarro que el cepillado no puede eliminar. En nuestra clínica la realizamos como parte de la limpieza dental.
  • Mejora de la higiene en casa, con pautas adaptadas a tu boca: técnica de cepillado y limpieza entre los dientes con hilo o cepillos interproximales.
  • Control de factores que favorecen la inflamación, como el tabaco.
  • Revisiones periódicas para comprobar que la encía se mantiene sana.

Cuando la gingivitis se trata a tiempo y la higiene se mantiene, la encía suele recuperar su aspecto y dejar de sangrar.

Tratamiento de la periodontitis

El tratamiento de la periodontitis se planifica según el diagnóstico de cada paciente, pero suele seguir una secuencia similar:

  1. Control de la placa y de los factores de riesgo. Es la base de todo lo demás. Incluye instrucciones de higiene personalizadas y, cuando corresponde, abordar factores como el tabaco o el control de la diabetes junto con tu médico.
  2. Tratamiento periodontal no quirúrgico. Cuando hay bolsas, realizamos raspados y alisados radiculares, una limpieza profunda de la raíz por debajo de la encía que se hace con anestesia local para que no resulte molesta. Es lo que popularmente se conoce como curetaje dental.
  3. Reevaluación. Pasado un tiempo, volvemos a explorar las encías para comprobar cómo han respondido.
  4. Tratamientos adicionales según el caso. Si quedan zonas que no han respondido lo suficiente, puede ser necesario valorar otras opciones, incluidas técnicas quirúrgicas.
  5. Mantenimiento periodontal. Revisiones y limpiezas periódicas adaptadas a tu riesgo. Esta fase es la que permite que los resultados se mantengan en el tiempo.

Puedes conocer con más detalle cómo trabajamos en nuestra página de tratamiento de periodoncia en Granada.

Gingivitis o periodontitis: qué hacer si tienes dudas

Si has llegado hasta aquí porque te sangran las encías o notas algún cambio en tus dientes, lo más útil que puedes hacer es no quedarte con la duda. La diferencia entre una gingivitis y una periodontitis no se resuelve con síntomas, sino con una exploración, y detectar el problema pronto suele simplificar mucho el tratamiento.

En nuestra clínica del Zaidín podemos valorar el estado de tus encías, explicarte qué está pasando y qué opciones tienes. La primera visita y la radiografía son gratuitas y sin compromiso.

Pide tu cita para una valoración periodontal en Granada o llámanos al 958 25 00 00.

Preguntas frecuentes

Los síntomas pueden orientarte, pero no permiten distinguirlas con seguridad. La gingivitis suele dar sangrado, enrojecimiento e inflamación de la encía. La periodontitis puede añadir retracción de encías, movilidad o separación de los dientes. La diferencia clave, la pérdida de hueso y de inserción, solo se detecta con un sondaje periodontal y, cuando es necesario, radiografías.

No hay un plazo fijo. Depende de la susceptibilidad de cada persona y de factores como el tabaco, la diabetes, la genética o la higiene. En algunas personas la gingivitis se mantiene durante años sin progresar y en otras avanza antes. Por eso lo recomendable es tratarla en cuanto se detecta.

No. Toda periodontitis empieza con una gingivitis, pero no toda gingivitis evoluciona a periodontitis. Aun así, mantener la encía inflamada durante mucho tiempo aumenta el riesgo, especialmente en personas susceptibles.

Sí, y es lo más habitual. La periodontitis suele avanzar de forma silenciosa y muchas personas no notan dolor hasta fases avanzadas, cuando aparece movilidad o un absceso. Por eso las revisiones periódicas son importantes aunque no tengas molestias.

Puede ocurrir si la enfermedad avanza sin tratamiento, porque se pierde el hueso y el ligamento que sujetan el diente. Con un diagnóstico precoz, tratamiento periodontal y mantenimiento, es posible frenar su progresión y conservar los dientes en muchos casos.

La encía que se ha retraído no vuelve a crecer por sí sola. En algunos casos puede recuperarse parte del tejido mediante técnicas de cirugía periodontal, como los injertos de encía, pero su indicación depende de la causa y de las características de cada caso. Lo primero siempre es controlar lo que ha provocado la retracción.

No necesariamente. El sangrado es el síntoma más frecuente de la gingivitis y también aparece en la periodontitis. En ocasiones puede deberse a otras causas, como un cepillado demasiado agresivo o ciertos medicamentos. Si el sangrado se repite, conviene hacer una exploración periodontal para saber su origen.

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