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El desplazamiento de los dientes o la armonía dental

Jimi Hendrix tenía tal dominio de su guitarra que podía permitirse el lujo de tocarla incluso con los dientes. En el caso del innovador guitarrista, un uso convencional de su instrumento no debería ocasionarle problemas bucodentales.

Sin embargo, existen varios instrumentos musicales cuya práctica continuada puede afectar a la morfología de la boca.

Concretamente, los instrumentos de viento que se ejecutan con la boca: el clarinete, el saxo o la trompeta, por poner unos ejemplos. Estos instrumentos exigen una correcta embocadura (una determinada posición de los labios y los dientes para buscar el mejor sonido), el problema es que lo que para grandes intérpretes y teóricos del instrumento es una embocadura adecuada, puede modificar la posición correcta de los dientes entre otras complicaciones.

Esto explica que los dientes de muchos saxofonistas y clarinetistas no encajen cuando cierran la boca y sus incisivos superiores sobresalgan. Del mismo modo, es frecuente entre los trompetistas la rotura del músculo orbicular de los labios, el desplazamiento de mandíbula o el bruxismo. Síntomas que a largo plazo pueden provocar dolores y complicar la ejecución del instrumento.

Por este motivo, los músicos de viento, sobre todo cuando le dedican muchas horas a su instrumento, necesitan un estudio exhaustivo antes de iniciar cualquier tratamiento para evitar que este afecte a su forma de tocar y merme sus habilidades.

Pero si tocas un instrumento de viento, esto te va a sonar bien: en Dentaden nos adaptamos a las particularidades de cada paciente para elegir el mejor tratamiento en función de sus necesidades. Por eso, si tocas un instrumento de viento puedes estar tranquilo. Porque nuestros profesionales te garantizan el tratamiento más adecuado y un sistema de financiación a tu medida para que sigas disfrutando de tu instrumento favorito y de la música durante mucho, mucho tiempo.